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Detalle de la Buena Práctica

AUTOEVALUACION DE CARRERAS DE GRADO DENTRO DE UN PROCESO DE GARANTIA DE CALIDAD


Palabras clave: AUTOEVALUACION - ASEGURAMIENTO DE LA CALIDAD-REDISEÑO CURRICULAR

Resumen de la Práctica

La Universidad Católica del Uruguay ha dispuesto instrumentar la evaluación de sus programas de grado (carreras) con la finalidad principal de conocer su funcionamiento e introducir cambios orientados a la mejora continua.

La iniciativa se inscribe dentro de una estrategia institucional orientada hacia varios objetivos. Por un lado incorporar a toda la institución en procedimientos con el fin último de favorecer la pertinencia y actualización de sus carreras, sin que existan exigencias externas para ello; al mismo tiempo facilitar la incorporación del currículo orientado hacia las competencias y el crédito académico, partiendo del estado actual de sus carreras y las oportunidades de mejora que se vislumbren; introducir a todas sus carreras en los procedimientos de acreditación que serán aplicados una vez que se definan en el país procedimientos de acreditación conforme lo que establece el proyecto de ley que se encuentra en el Parlamento.

1. Planificación de la Práctica

En el país todavía no se han implementado normas orientadas al aseguramiento de la calidad de la oferta académica de las instituciones universitarias. Los controles que se exigen desde el Ministerio de Educación a las instituciones privadas están reducidos al cumplimiento de exigencias burocráticas sin estándares definidos, por lo que no constituyen un estímulo a la promoción de la calidad.

No se tiene aún conformada una Agencia nacional de acreditación (aunque sí hay un proyecto en el Parlamento para ello) y el país ha venido desarrollando en los últimos años experiencias a nivel regional que le han permitido participar en procesos de acreditación de carreras en el MERCOSUR. En definitiva, el contexto externo no demanda de las instituciones, más allá de algunas titulaciones específicas que participan del proceso ARCUSUR, la institucionalización de instrumentos de auto evaluación y de mejora de la calidad.

La Universidad Católica ha sido impulsora desde los comienzos de esos procesos y se propuso extender los criterios de análisis que se utilizan en las autoevaluaciones como forma de garantizar internamente la calidad y pertinencia de sus carreras. Realiza una actividad anual de planificación en la que participan un importante número de integrantes de la comunidad académica, denominadas “Jornadas Universitarias”. En la correspondiente al año 2009 se estableció que la universidad debía orientarse hacia la autoevaluación de toda su oferta como paso previo a un reposicionamiento general de su oferta educativa.

En el correr de los dos años siguientes se fueron dando los procedimientos internos que permitieron organizar las acciones correspondientes, creando una Unidad dentro de Vicerrectoría Académica con la responsabilidad de su promoción, los instrumentos y documentos de referencia y la divulgación a los equipos responsables de aplicarlos en cada carrera.

Las primeras experiencias se aplicaron en 4 carreras de grado (entre agosto 2010 y mayo 2011). Una vez evaluados los resultados y ajustados los procedimientos, se amplió a 8 carreras más que cubren todas las que hasta este momento podrían participar de esta iniciativa, pues no se incluyen de momento las carreras que ya habían participado en la acreditación regional (3 en total) ni la que estaba participando en el proyecto Tuning (1 más), como tampoco aquellas que aún no han cubierto un primer ciclo de dictado y por lo tanto no tienen egresados.

Se entendía fundamental poder contar con un estudio sistemático sobre la realidad de cada una de las carreras utilizando procedimientos probados en los procesos de autoevaluación que se utilizan en la acreditación regional, que permitieran valorar la calidad de las mismas tomando en consideración tanto la opinión de las autoridades y docentes, como de otros actores fundamentales: los estudiantes, los egresados y los empleadores.

El contexto tiene una primera dimensión externa. La regulación del sector privado de la educación superior no incentiva la adopción de sistemas de aseguramiento de la calidad en las instituciones. El control burocrático del Ministerio de Educación se realiza con criterios aleatorios y casuísticos, y no promueve un análisis en profundidad sobre la calidad y pertinencia de las propuestas educativas. Por otra parte, también se carece de ámbitos de debate sobre estos temas ni parámetros nacionales que permitan el intercambio de experiencias ni la participación en procesos innovadores.

En consecuencia, la Universidad Católica optó por orientarse al aseguramiento de la calidad siguiendo la experiencia de buenas prácticas internacionales. Por ello se vio conveniente unir esa experiencia de autoconocimiento con la posibilidad de orientar los cambios o ajustes que surgieran como necesarios, en una perspectiva internacional más amplia como el proceso desarrollado en la Unión Europea a partir de Bolonia, especialmente en lo relacionado con el Sistema de créditos transferibles (ETCS), como la referencia más conveniente sobre la cual comparar el diseño de las carreras, y adoptar de ella lo que fuera posible en nuestro país.

En particular el diseño curricular orientado hacia las competencias era uno de esos aspectos fundamentales (no existe tampoco en el país la exigencia de un diseño de ese tipo) y al mismo tiempo la adopción de un sistema de créditos que tuviera en cuenta tanto el tiempo de docencia directa como el de la actividad de los estudiantes de forma autónoma.

La adopción de estos dos procedimientos resultaría más adecuada una vez que se tuviera una clara identificación del estado actual de las carreras, que provendría de la autoevaluación. Por lo cual ambas se conjugaron los procesos de forma tal que uno fuera la consecuencia lógica del otro y que permitiera a las autoridades y docentes apropiarse de mejor manera de los cambios a introducir, luego de haber visualizado las fortalezas y debilidades de las carreras, como fruto de la autoevaluación.

Se propuso además poder contar en cada uno de estos procesos con la presencia de un evaluador extranjero al que se le pide que valide y valore lo realizado, en particular el “plan de acción” o “plan de mejoras” que se solicita a cada carrera. El centro de todo se ubica en el “perfil de egreso” de las carreras que se ubica como el elemento aglutinador de los análisis y reflexiones.

Conforme lo que se ha indicado el objetivo principal de la práctica ha sido hacer posible que todos los actores involucrados con las carreras, pero en especial sus autoridades y docentes, logren tener un cabal conocimiento de las fortalezas y debilidades de las mismas, en particular la pertinencia social del perfil de egreso y la sintonía del mismo con relación al medio laboral en el que se insertarán.

En particular, para cada carrera participante, se busca una autoreflexión sobre el contexto institucional de la carrera (relaciones carrera – facultad – universidad), su proyecto académico incluyendo su plan de estudios, su perfil de egreso, los contenidos curriculares, sus metodologías de enseñanza y aprendizaje, su gestión y evaluación. Por otra parte, los impactos de la carrera en términos de investigación, extensión y cooperación internacional. Relevante también del proceso de evaluación es la información y análisis sobre la comunidad universitaria involucrada (docentes, estudiantes y graduados) así como la infraestructura y servicios asociados.

De la autoevaluación se pretende que surjan propuestas de cambios y ajustes necesarios para diseñar el currículo orientado a la adquisición de competencias esperables en los egresados de todas las carreras de grado.

 

2. Desarrollo y ejecución de la Práctica

Las acciones emprendidas pueden agruparse en dos grandes grupos. Así es posible identificar:

  1. Diseño e implementación de los procedimientos de autoevaluación en la institución, con todos los pasos definidos para su logro
  2. Formación y capacitación en temas de autoevaluación, rediseño curricular y formación en competencias.

 

En lo que se refiere al diseño e implementación de los procedimientos de autoevaluación se han definido las siguientes etapas:

Incorporación al proceso: supone una decisión en conjunto entre la Vicerrectoría Académica y las Facultades con carreras que reúnan las condiciones para participar del proceso. El proceso de autoevaluación comienza con un lanzamiento de la actividad en la que participan los integrantes de las carreras que participan de los ciclos de autoevaluación. ,

Colecta de datos: La colecta de datos se realiza en una acción coordinada entre el Programa de Información Estratégica (PIE) de la Secretaría de Planeamiento y Análisis Institucional (SEPLANI), cada carrera participante y el equipo de Autoevaluación de Vicerrectoría Académica (VRAC) en base a procedimientos convenidos para el relevamiento de la información necesaria

Procesamiento de los datos: El procesamiento de los datos supone un trabajo del PIE al sistematizar las informaciones recibidas, y por el equipo de autoevaluación de la carrera al momento de articular esa información en el informe.

Redacción del informe: corresponde al equipo de autoevaluación de la carrera, con el apoyo que pudiera necesitar desde Vicerrectoría Académica. Se busca que se determine con precisión:

  • Las principales conclusiones en base a datos colectados
  • Un Juicio valorativo, con indicación de fortalezas y debilidades
  • Un claro plan de mejoras o plan de acción

 

Presentación del Informe ante la Vicerrectoría Académica (Vicerrector y Equipo de las Secretarías): se realiza por parte del equipo de Autoevaluación de la carrera supone un ejercicio de síntesis de los principales hitos del proceso desarrollado, así como de las conclusiones y plan de mejora identificado. Pueden surgir elementos a incluir en el informe como fruto de esta reunión.

Selección del par evaluador: la realiza la Unidad de Autoevaluación y Rediseño curricular en base a propuesta de nombres de posibles evaluadores, que serán preferentemente extranjeros.

Envío del informe al par evaluador: previo a la visita, en el entorno a un mes, permitirá que éste se interiorice de su contenido y solicite aclaraciones si las entendiera necesarias.

Definición de la agenda de trabajo de la visita del evaluador: se realiza inicialmente entre el equipo de autoevaluación y la VRAC, enviándose una versión preliminar al par evaluador a los efectos de ver si se cubren todas las entrevistas necesarias, a su criterio.

Visita del par evaluador: se realiza sobre la base de la agenda acordada, que podrá ser ajustada de mutuo acuerdo entre el equipo de autoevaluación y el par, si fuese necesario. La visita concluye con una reunión final en la que se espera una amplia participación que permita un intercambio de ideas, comentarios y aclaración de posibles dudas entre el evaluador y los integrantes de la comunidad académica, a manera de un ‘informe preliminar’ sobre el resultado de la visita.

Recepción del informe del par evaluador: Se espera recibirlo dentro del mes siguiente a la visita: Es el momento en que se tendrán las apreciaciones sobre el informe de autoevaluación, las conclusiones a las que llega y plan de mejoras que se propone. Este insumo ha sido un elemento fundamental, pero no el único, para que las autoridades de la Universidad hagan su pronunciamiento final.

Valoración del informe por parte del equipo de autoevaluación: supone que el equipo de autoevaluación de la carrera analice y se pronuncie sobre las conclusiones a las que el mismo llegue, ratificando o rectificando el plan de mejoras o plan de acción que se propone realizar.

Sistematización de la información (autoevaluación más informe del evaluador): está a cargo de la VRAC a través del Área de Autoevaluación, que hará un informe de síntesis poniendo de relevancia las conclusiones a las que se llega en el Informe de Autoevaluación, el Informe del Evaluador y las opiniones del equipo de autoevaluación a éste, para que las autoridades de la universidad puedan resolver sobre las acciones a seguir.

Pronunciamiento de las autoridades: se hace efectivo a través del Consejo Directivo que aprueba las acciones que surgen de todo el proceso.

 

  • En lo relacionado con la formación y capacitación en temas de autoevaluación, rediseño curricular y formación en competencia se utilizaron más de una estrategia complementaria.
  • Reuniones con docentes y autoridades de las carreras explicando las directivas instituciones y las bases conceptuales y metodológicas del modelo definido por la institución.
  • Cursos de formación en competencias, planificación y evaluación coordinados por la Secretaría de Profesorado de la Universidad, dentro del programa de Mejora de la Docencia Universitaria (MDU) que se aplica desde hace varios años.
  • Seminarios de formación dictados por docentes extranjeros con experiencia en estos temas.   

 

  • Insumos para la realización de rediseños por competencias: la autoevaluación de las carreras ha dado insumos para encarara procesos de rediseño por competencias, acciones que se encararán oportunamente por la institución.

 

A nivel de directivos institucionales involucra:

  • a los integrantes de la Vicerrectoría Académica, en particular al Vicerrector y al Equipo de Autoevaluación y Rediseño (3 personas) responsables del diseño general del proceso y los documentos orientadores del mismo.
  • A los integrantes del Comité Directivo (Rector, Vicerrectores, Secretaria General) que deben aprobar los planes de acción propuestos por las carreras

 

A nivel ejecutivo

  • participación activa del Programa de Información Estratégica, quienes deben aportar para el relevamiento de la información estadística, evaluaciones de satisfacción de docentes y estudiantes, así como la opinión de egresados y empleadores
  • Las oficinas de Recursos Humanos y Biblioteca, que ofrecen información específica a sus respectivos servicios

 

A nivel de cada carreras

  • Las autoridades de la Facultad y la carrera, que deben liderar al interior de sus unidades todas las acciones y motivar a la participación de docentes y estudiantes. Coordinan y llevan a cabo todas las acciones sustantivas tanto de la autoevaluación como del rediseño curricular
  • Los docentes participan en las actividades a las que son invitados en la autoevaluación y tendrán un rol protagónico en el rediseño curricular
  • Los estudiantes tienen una representación en el Comité operativo de la autoevaluación y en conjunto son invitados a actividades concretas a lo largo de ese proceso
  • Los egresados son consultados sobre aspectos relacionados a su formación y su posterior inserción al mercado de trabajo
  • Los empleadores son consultados sobre la pertinencia del perfil de egreso conforme lo que ellos visualizan como necesario para desarrollarse profesionalmente.

 

En todos los casos se tiene un número no menor a 12 personas que han trabajado activamente en las autoevaluaciones de cada carrera, como equipos directamente responsable por el desarrollo de actividades conexas.

3. Resultados de la Práctica

Los resultados obtenidos hasta este momento son positivos y han sido valorados tanto por los actores involucrados en los procesos de autoevaluación como por los evaluadores externos que nos han visitado.

En lo que se refiere a los ‘actores involucrados’ todos son coincidentes que a pesar de que esta tarea ha supuesto un trabajo adicional exigente y adicional a lo que forma parte de las rutinas habituales, les permite llegar a un conocimiento de la situación de las carreras como nunca lo habían tenido.  La sistematización de información relevante, la opinión convergente de referentes internos y externos, así como la valoración de la pertinencia de la carrera tomando en cuenta las necesidades de la sociedad, se constituyen en una riqueza que supera con creces los esfuerzos.

Los procesos de autoevaluación han permitido que en todas las carreras se integren equipos de trabajo alineados con la preocupación del ‘aseguramiento de la calidad’ como visión sistemática de su tarea habitual, incorporando criterios transversales no usualmente adoptados antes en la carrera. El hecho de haber constituido grupos con representantes de diversos estamentos permitió enriquecer los análisis desde diversas perspectivas pero con una preocupación general por el egresado al que se está procurando formar. Estos equipos han tenido en algunas facultades la particularidad que han permanecido con la misma conformación para las nuevas carreras que se suman a las autoevaluaciones, constituyendo un “know how” ausente hasta el momento.

Por su parte, los evaluadores han sido coincidentes en señalar la transparencia de los resultados con los que se han encontrado en cada uno de los informes, así  como  la valoración positiva de una iniciativa de este tipo, impulsado por encima de obligaciones externas. Los planes de mejora que se solicitan a cada carrera y que son validados por los evaluadores, sirven a las autoridades de la institución para enfocar acciones orientadas a la mejora permanente sobre bases firmes y claramente identificadas.

Asimismo puede señalarse que los resultados de todas las autoevaluaciones se encuentran fuertemente vinculados con la incorporación de las competencias en los perfiles de egreso, en sintonía con las directrices institucionales que están en la base del proceso, pero fundamentalmente, por la constatación de las ventajas que su incorporación conlleva.

La pauta de autoevaluación propuesta está marcada por el intento de relevar la pertinencia de los perfiles de egreso de las carreras para la sociedad actual y la sintonía de las actividades académicas con ese perfil.

Los procesos realizados sirvieron para poner en evidencia la mayor o menor vinculación entre todos los factores, con la constatación gratificante para todos los equipos, que los evaluadores externos validaron los hallazgos encontrados y estuvieron de acuerdo con todas las propuestas de cambio.  Es más, hubo casos de evaluadores que animaron a las carreras a tener una mirada más optimista sobre las fortalezas descubiertas, en parte teñidas por  un acostumbramiento a buenos resultados que se dan casi naturalmente, pero que vistos en perspectiva (internacional, en este caso, porque los evaluadores fueron todos extranjeros) se constituyen en aspectos de relevancia.

Entre alguno de esos puntos señalados está el prestigio que la titulación tiene en la sociedad, la empleabilidad significativa de sus egresados, el valor de la “marca” Universidad Católica, la amplia articulación entre teoría y práctica, el cuerpo docente identificado con la carrera y bien evaluado por los estudiantes, por mencionar sólo algunos.

En otras palabras, no se tuvo de parte de los evaluadores una retroalimentación de aspectos que hubieran sido obviados o poco ponderados por la institución (especialmente en el caso de las debilidades), sino que el espíritu de transparencia en la presentación de los resultados y la tranquilidad que no se tenía ‘nada que ocultar’ (sino todo  lo contrario, señalar todo lo que se descubriera) quedaba evidente en los informes.

 

Las líneas más comúnmente señaladas en todos los informes están en los siguientes ejes:

  • El rediseño curricular por competencias y teniendo al perfil de egreso como el verdadero eje vertebrador
  • La necesidad de formación docente alineada con la visión de las competencias
  • La incorporación de actividades y conocimientos que surgieron de las perspectivas de los egresados y empleadores
  • La importancia del trabajo en equipo y de coordinación para generar sinergias
  • La vinculación de los estudiantes en actividades de investigación y experiencias prácticas que favorezcan su futura vida profesional

 

En su plan estratégico la universidad ha definido como un objetivo completar la autoevaluación de todas sus carreras de grado en cinco años y un indicador para evaluar los niveles de avance. A la fecha se han completado los procesos de autoevaluación del primer ciclo que incluyó las carreras de Comunicación Social, Psicología, Relaciones Laborales y Recursos Humanos y Odontología. En el ciclo 2011 se están procesando las autoevaluaciones de ocho carreras.

4. Evaluación y Revisión de la Práctica

La Universidad ha adoptado los procedimientos de autoevaluación como una de sus formas sistemáticas de operación.

Se busca encauzar de aquí en más todos los ajustes de los planes de estudio, que hasta el momento se hacían de manera descoordinada y en base a demandas puntuales de algunos docentes, para que sean el resultado de procesos sistemáticos de análisis de necesidades y demandas.

Asimismo se ha incorporado como requisito para la creación de nuevas carreras que las propuestas que se elevan a las autoridades institucionales para su aprobación, ya vengan acompañadas de una mirada externa y valoraciones dadas por referentes fuera de la academia. En ese sentido, sin bien no se trata de una autoevaluación previa, sí utiliza algunos de sus criterios, como es por ejemplo la sensibilidad a las necesidades del entorno por encima de la opinión de un grupo de profesores que proponen las nuevas titulaciones.

5. Carácter Innovador de la Práctica

La práctica tiene como base procedimientos probados en la experiencia internacional de los procesos de acreditación en muchos países.

La innovación está dada en primer lugar por el contexto nacional. Ha sido una motivación de la propia institución hacia la mejora lo que ha impulsado estos procesos y no exigencias externas.

Asimismo se considera una innovación que el proceso de autoevaluación tenga como finalidad también, proporcionar insumos para procesos de rediseño curricular de las carreras participantes.

La replicabilidad de estos procedimientos está garantida por el hecho que han sido diseñados tomando en consideración las prácticas habituales de operación en todos los sistemas de garantía de calidad.

Las condiciones que se requieren para que pueda ponerse en funcionamiento podrían resumirse en tres:

  • Voluntad política de aplicarla
  • Asignación de responsables para su impulso y creación de instrumentos.

6. Divulgación de la Práctica

Sin información para éste item.

7. Fuentes Complementarias

Esta Buena Práctica no posee fuentes complementarias.

8. Archivos Adjuntos

Esta Buena Práctica no posee archivos adjuntos.

Datos de Contacto
  Carlos Romero
cromero@ucu.edu.uy
+598 2 487 2717 int. 209
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UNIVERSIDAD CATOLICA DEL URUGUAY

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